viernes, 12 de noviembre de 2010

Despierto.
Despierto?.
Sólo tengo los ojos abiertos.
Me giro a la derecha. Paso por el centro y me muevo a la izquierda.
Eso ya lo he visto, y sin embargo me acostumbro.
Tengo el mundo en la cama, que es muy parecido al mundo de ahí fuera donde también voy de derecha a izquierda, saboreando cosas no muy diferentes.
Mi mundo orbita en torno a la almohada, por ello no me alejo mucho de ella aunque sí me desplace al trabajo, a hacer la compra o a intentar ser un indivíduo común. Sólo me dejo llevar como si fuera un inerte trozo de madera caído en una tumultuosa cascada.
Pasan las horas, ¿o son minutos?, no tiene relevancia ya que no deja de ser tiempo que se evade entre la bruma.
Mejor me quedo aquí tumbado haciendo que se explaye mi desgana, luego me levantaré e iré al salón, donde haré lo mismo pero sentado frente al televisor, enfrentando el vacío de las ondas con el mío personal (batalla de claro vencedor).
Mejor me quedo tumbado, no vaya a ser que encuentre una razón para seguir adelante.




Entonces llegas tú.