domingo, 22 de junio de 2014




"Me parece incorrecto que los amantes expresen el típico “te amaré hasta el día que muera”, ya que, si el amor es eterno, no sería posible amar hasta la Eternidad?, o es que acaso el hecho o circunstancia de morir nos permite sobrepasar la línea de la fidelidad, vamos, el engaño carnal, con otras almas libertinas en el Más Allá?. Yo creo que, realmente, los amantes no se aman tanto, vamos, que pecan de escasa, o incluso vácua, calidad amatoria."

sábado, 21 de junio de 2014

La mujer que no tenía pechos.

El otro día, sentado en el metro, observé a una mujer que cargaba un niño en brazos.

Una mujer de raza blanca. Blanca como otra mujer aleatoria de raza blanca, que bien pudiera pertenecer a una raza más oscura, amarillenta, o cetrina, si sus melanocitos se hubieran confabulado con tal fin. Pero no, amigos, esta mujer en concreto era blanca.
Y blanco también era el bebé de pocos meses que portaba en brazos. Indefenso por su constitución todavía no formada, pero invulnerable ante el agresivo exterior por los brazos protectores de su progenitora.

Sin embargo, de todo aquel pack familiar constituído por dos indivíduos, lo que más llamó mi atención cual badajo (colérico agitado en torno a martillo, yunque, y estribo) fue la escasa protuberancia mamaria de la mujer.

"Joder", pensé para mis adentros, "que tetas más pequeñas tiene la tía, si casi no tiene". 

La imaginé de pechos convexos, cual pareja de grutas inframundo bajo la montaña. Dos parábolas gemelas verticales destacando alrededor de un sobresaliente esternón.

El traqueteo del vagón parecía estimular la conexión sináptica de mis neuronas, o bien, simplemente, divagaba por divagar. El caso es que me imaginé los desgarradores esfuerzos de aquel prepúber intentando sorber algo de material lácteo a traves de aquellos ínfimos pezones. Aquel pobre ser, boqueante cual agónico pez engañado por espejismo en el desierto, tenía que estar sufriendo, "se lo merece?", "no sé, lo dudo, no creo que un ser humano de tal pronta edad sea capaz de cometer, o siquiera imaginar, un conato de maldad cuando ni siquiera es competente como para deletrear tal vocablo.

Y me pregunto yo "cómo eres tan mala madre de tener un crío, cuando ni siquiera puedes darle de mamar?". 

"Marrana!", "asquerosa", "fea", le gritarían algunos, "no eres digna de ese bebé, ni de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sacarme", espetarían otros. Si cerca se hubiera localizado una obra en plena construcción, ésta se hubiera visto desprovista de adoquines, todos arrebatados por una masa violenta con afan de lapidar tal fulana.

Pero no creo que la madre fuera consciente de tal eventualidad, ya que, en tal caso, hubiera recurrido a legales, y reglados, métodos anticonceptivos determinados, o bien hubiera acallado, recurriendo a la masturbación, la lujuriosa llamada de su isósceles libertina, aquella que se aloja caliente en la fosa entrepierna.

Y sin embargo, ahí estaba el pobre y minúsculo desgraciado, intentando alojar sus pequeños y adorables labios en torno a una aureola inexistente.

Cómo permite la policia semejante atentado vital?. Desmedida es la violación del humano derecho que tal personita está viendo vulnerada, ¡y nadie hace nada!, deberían colgarle a ella, por perra tentadora, y a todos los humanos en torno, por espectadores de pasiva actuación.

A los pocos minutos, un ofrecido joven cederá su asiento a la madre, para que esta pueda sentarse y ofrecer el pecho a su hijo. Ella lo agradecerá acaloradamente. Y yo, yo volveré a refugiarme, autístico en mi soledad, hasta que llegue a mi parada.

miércoles, 4 de junio de 2014

"Cada vez que te miro a los ojos es un día que odio más la vida, porque sé que a la vez representa un día menos para disfrutar de ti".