Verte en el bar
suprema
extremadamente ansiada, desechada por imposible
admirada
anhelada
cegada por miradas ajenas
quiero guardarte explorada
memorizada en mi mente
prisionera bajo siete llaves
y algún que otro candado si me dejas
acercarte
permitirte ser asesina de mi roja entraña
sumiso al interrogatorio que me mira
verme inocente a la par que envalentonado por el "inténtalo"
y dormir contigo
deshacerme entre tus piernas
y caer rendido rodeado de la psicodelia que acompaña al sudor
y renacer ebrio, pero no de alcohol
volverte a tomar, volver a enriquecer mis futuros recuerdos
sentirme dueño a la vez que adueñado
guardar celoso la memoria del tacto
y la sonrisa inquieta
esa sonrisa inquieta que hace temblar murallas
encontrar entonces al corazón
errático
refugiado ni él sabe dónde
con su hatillo de historias insípidas
que lo mantea al viento como migajas tras un postre
y lo abre, lo extiende y lo embellece
Y la mirada
esa mirada que ya es mía
anclada en mi alma
como un objetivo ya logrado
como un latido compartido.
martes, 27 de diciembre de 2016
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