Estoy despierta.
Abro los ojos y todo es nebuloso, blanco nebuloso. Supongo que la atmósfera envolvente será efecto del sedante, y supongo que el blanco que predomina es el techo. Sí, es el techo de la habitación, ya que al estar tumbada boca arriba lo primero que veo es la blanca casi impoluta superficie que me cubre.
El color blanco representa muchas cosas. Así como el rojo representa la pasión, el fuego y el impulso, el blanco en cuestión denota pureza y tranquilidad. Una habitación blanca induce a la relajación del que se encuentra en ella, uno puede regocijarse casi en cualquier cosa que le venga en gana pero siempre guardando una dosis adecuada de autocontrol. Nada conseguirá alterar al que piensa, nada le sacará de su ensimismamiento, salvo un cambio en la gama cromática del ambiente.
Continúo mirando al techo. Y sólo cuando me encuentro completamente perdida me percato de que tal estallido de blanca luz me empieza a irritar, "pero es un entorno tranquilizador", sí, pero a mi me altera. No se puede buscar y mucho menos conservar la cordura cuando permaneces atada a unas barras metálicas, aún a pesar de que el ambiente sea pura lucidez.
Reflexiono en torno al blanco:
Espacio.
Burbuja.
Vacío.
La Nada.
NADA.
Nada en torno a mis muñecas. No existe nada salvo lo tangible. Y lo táctil no me interesa, porque acaba defraudando. Quiero ser dueña de los sentimientos. No, no quiero abusar de autoridad y codicia, sólo quiero... solamente anhelo entender y poder llegar a comprender algunos pocos, aquellos que me asustan. La pasión desbocada y la pérdida del mando de mi ser.
En torno a esta habitación sólo hay objetos, iguales a otros tantos predominantes en cualquier estancia, con lo cual, en esta habitación no hay nada.
Fuera.
En el exterior está el pasillo, y a este lo componen muchas otras puertas que intentan ocultar algo más allá de sus cerraduras. Pero lamentablemente tras ellas sólo hay mas nada.
Y fuera del hospital imagino más habitaciones, todas ellas cerradas. Y también abiertas ,¡qué mas da!, el parche sólo es un engaño que intenta tapar con sábanas (¿blancas?) mas dosis de nada.
Con lo cual, el mundo a mi alrededor no me interesa demasiado.
Y veo que el todo predominante está compuesto de nada. Un vacio dictatorial que absorbe la esencia de cada elemento.
No tiene mucho sentido el ser integrante de un blanco. Y por ello me da miedo integrarme, ya que aventuro a imaginar que poco a poco iré desapareciendo hasta transformarme en otro hueco mas del ambiente, que hace y deshace cosas comunes, que realiza acciones de objeto dudoso, incoherente porque al final acabará, claro, siendo un poquito mas de nada.
Por ello, cuando las lágrimas me lo permitan cerraré los ojos y buscaré la antítesis de tal locura global, le pediré ayuda a la fortuna a que me ayude a encontrar al negro. Por que el negro sólo aparece para ocultar algo que no se ve, puede que sea malo, incluso caótico, pero puede ser que su búsqueda nos lleve a la bondad, o al menos a la tranquilidad que esta maldita ausencia no me proporciona.
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