Esta es de las mías viejas.
Y no, no es que esté en sequía creativa ni nada de eso, siempre he sido bastante poco productivo en esto que yo no debo calificar de "literario", ya que no me acerco demasiado, la verdad, sólo lo intento... pero es que esta me gusta realmente, con lo cual la pongo.
Ale, un besico y a pasarlo bien.
Adiooos (y nos vemos entre líneas).
Ahí va:
Vida sombría oculta entre las sombras de una calle salpicada de intenciones tabúes.
Valerosa y serena se arma de su mejor estómago.
Resignada al mismo tiempo, se calza sus balas de plata, balas cazadoras de lobos nocturnos.
Sentada en la azotea de una silla de bar, acicala sus mejores pestañas para prender efectiva un espíritu catártico.
Quién puede decirte que el alma que hoy te posea, sea mas honrosa que el sujeto de tantos anteayeres?, quizás, bonita, hoy tengas suerte y te tome el respeto, no para desflorarte,
triste rosa, sino para hacerte sentir tan sólo una vez, la olvidada mujer que hace ya tiempo creíste dejar de ser.
Viniste con sana esperanza buscando tu destino aún inmaculado y blanco por crear, y por el
momento tan sólo el rosa intenso es el que tachona de negro tus interminables presentes de
cuarto de hora.
Y sin embargo, despiertas hoy prendida a un hilo de fina esperanza, mancillada ésta un poco más
por el ayer pero, y así le ruegas a las nubes y sus confines, esperando que un anhelado mañana
que bien podría ser hoy, te devuelva tu condición de ser humano prestado.
Grácil paloma que del cielo caíste herida desde las alturas que ansiabas coronar y nunca
alcanzaste. Tan sólo tu mirada poética te transporta bendita a esos lugares que desde la cabecera de una cama crees poder vislumbrar.
jueves, 26 de noviembre de 2009
lunes, 16 de noviembre de 2009
Mapa del cielo
Y con el selecto tacto con el que acarician mis dedos
separo con delicado esmero los primeros pétalos de tu flor,
protectores del secreto guardado sólo para el Elegido,
encofrado cual antiguo tesoro entre los dos laberintos sinuosos que son tus piernas,
largas, casi eternas como una bendita perdición,
como un goce proyectado para los sentidos.
Deslizo arqueólogo mi miembro explorador,
ávido del conocimiento que proporciona la búsqueda de tu éxtasis,
avaricioso de la lujuria que sólo quiere para él, codicioso aca en la Tierra.
Y tu sexo resplandece entonces como espejo,
empapado con gracia para que en él se reflejen las estrellas,
para que se sientan dichosas de contemplar desde las alturas,
protagonistas indiscutibles en primera fila,
de cómo el placer filosófico se vuelve hecho carne,
de cómo tú eres Venus y yo el creyente que le adora,
de cómo lo perfecto se transforma en espasmo convulsivo,
que me abraza, me acaricia, me toca y me araña.
Orgasmo en conjunción con los astros,
viajando junto a ellos y siendo éter,
creando un pequeño big-bang que no dura nada,
mas sí lo suficiente para volvernos locos,
para crear un mapa con tu cuerpo extendido sobre la hierba,
clavado en la inmensidad con cuatro de los sentidos
y el quinto en el centro a modo de corazón,
y de fondo,
de fondo nuestro horizonte plagado de estrellas.
separo con delicado esmero los primeros pétalos de tu flor,
protectores del secreto guardado sólo para el Elegido,
encofrado cual antiguo tesoro entre los dos laberintos sinuosos que son tus piernas,
largas, casi eternas como una bendita perdición,
como un goce proyectado para los sentidos.
Deslizo arqueólogo mi miembro explorador,
ávido del conocimiento que proporciona la búsqueda de tu éxtasis,
avaricioso de la lujuria que sólo quiere para él, codicioso aca en la Tierra.
Y tu sexo resplandece entonces como espejo,
empapado con gracia para que en él se reflejen las estrellas,
para que se sientan dichosas de contemplar desde las alturas,
protagonistas indiscutibles en primera fila,
de cómo el placer filosófico se vuelve hecho carne,
de cómo tú eres Venus y yo el creyente que le adora,
de cómo lo perfecto se transforma en espasmo convulsivo,
que me abraza, me acaricia, me toca y me araña.
Orgasmo en conjunción con los astros,
viajando junto a ellos y siendo éter,
creando un pequeño big-bang que no dura nada,
mas sí lo suficiente para volvernos locos,
para crear un mapa con tu cuerpo extendido sobre la hierba,
clavado en la inmensidad con cuatro de los sentidos
y el quinto en el centro a modo de corazón,
y de fondo,
de fondo nuestro horizonte plagado de estrellas.
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