Si fuera por mí ya estaría en las alturas.
Si fuera por mí ya sería un apéndice en el libro de vuestros corazones.
Pero no es así ya que peco de sentimiento, y ese pecado es a la vez condena y salvación.
Maldita sea la presencia de aquellos que me cortan las alas, los "no lo hagas" del final del camino, el desequilibrio de la balanza, la luz al final del camino por la cual no quiero dejarme cegar.
Acaricio con una mano el percutor, y la otra, aún atada a mi convicción, se adhiere viscosa a mi no deseado raciocinio.
Y no me deja pensar de otra forma.
No me permite culminar.
Sólo me deja seguir adelante para padecer, no le importa mi ánimo soterrado, y desprecia altiva mi intención confirmada de permitirle el paso al aire, dejando que otros respiren la vida que a mí me sobra.
Corazón traidor que a mis despiadadas entrañas pones freno, aparta de mí el recuerdo de una sonrisa o el primer beso, déjame ser frío como quiero ser, y aleja aunque sea con temporal amnesia el recuerdo de cualquier grata sensación de algo ya pasado, porque ansío la pérdida de sentido y sentimiento, y porque he aprendido que un exceso de bondad sólo lleva a que me aferre a lo terrenal, y no es eso lo que quiero, busco despojarme de la cadena a la que pertenezco, no soy eslabón imprescindible, estoy abollado y sin capacidad de reparación.
No lloro porque quiera irme, lo hago porque sé que por desgracia siempre estaréis ahí, protegiéndome a vuestra manera, matándome sin llegar a morir a la mía.
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3 comentarios:
precioso escrito aunque lo noto un poco desesperado, un abrazo
quiero darte las gracias por tus comentarios, un saludo , y puedo asegurarte , que si que puedes un saludo fuerte
si me gusta
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